TRES METROS SOBRE EL CIELO
-Soy feliz. Jamás me he sentido tan bien, ¿y tú?
-¿Yo? Estoy de maravilla -¿Hasta el punto de llegar a tocar el cielo con un dedo? -No, así no. -¿Ah, no? -Mucho más. Al menos tres metros sobre el cielo
-Las cosas se han puesto muy difíciles para nosotros. Me encantaría estar muy lejos contigo, sin que hubiera más problemas, sin mis padres, sin todos estos líos, en un lugar tranquilo, fuera del tiempo. -No te preocupes. Yo sé adónde podemos ir, nadie nos molestará. Hemos estado ya muchas veces, basta quererlo. -¿Adónde? -Tres metros sobre el cielo, donde viven los enamorados.
- Prácticamente, ¿cuántas veces se ha roto este mes? - Cuatro.
+Puede que nos veamos otra vez. Veo que tienes argumentos muy interesantes...
-Te he dicho ya que eres un cerdo?
+Si creo que si... Entonces, paso a recogerte mañana por la noche.
-No podría. Creo que no podría resistir otra noche como esta.
+¿Porque, no te has divertido?
+Con mi cazadora encima.
-Ah, claro, lo olvidaba.
+Y, sobretodo, no me has dicho una cosa.
-¿Qué?
+Que has hecho todo esto conmigo.
TENGO GANAS DE TI
Parece que quiera entrar dentro de mí, devorarme, llegar a mi corazón. ¿Pero qué haces? Para. Ya es tuyo...
-Venga invéntate algo, que se yo... Que tienes que recoger la ropa de la azotea, que tienes que ir a buscar algo a casa de una amiga que vive en el piso de arriba, que tienes que escaparte conmigo, di eso pero sube... tengo ganas de tí.
+No has dicho "tengo ganas de verte" sino, "tengo ganas de tí".
-Sí y lo repito; tengo ganas de tí.
+Yo también tengo ganas de tí.
+Tú te crees un príncipe azul, ¿verdad Step?
- Depende de quién sea esta vez la Cenicienta
Estoy fuera. De los recuerdos, del pasado. En ese silencio que hace daño.
